Investigaciones científicas sobre el cultivo de arándano

Los avances científicos sobre el arándano se concentran hoy en tres frentes que están cambiando la forma de entender y producir este cultivo, la genómica, la biología reproductiva y el estudio del suelo como sistema vivo.

En el terreno genético, uno de los hitos más relevantes de los últimos años fue la construcción de un genoma de referencia de extremo a extremo, conocido en inglés como T2T, para el cultivar Zaojia. Este trabajo detalla el ensamblaje del genoma de referencia T2T para el cultivar Zaojia y un estudio de asociación de todo el genoma que descubre los factores genéticos que influyen en la calidad del fruto. Para lograrlo, se utilizaron lecturas largas de PacBio HiFi para ensamblar un genoma T2T de 292.60 Mb, mejorando significativamente la continuidad del genoma. Este mapa genético completo no es un dato solo de laboratorio, sino una herramienta práctica, ya que los conocimientos genéticos obtenidos facilitarán el desarrollo de marcadores moleculares para el mejoramiento específico, permitiendo la selección de rasgos superiores de la fruta. En términos simples, esto significa que los programas de mejora genética pueden ahora identificar con precisión qué genes están detrás de un fruto más dulce, más firme o más resistente, y usar esa información para acelerar la creación de nuevas variedades, en lugar de depender solo de la observación de generaciones sucesivas de plantas.

En paralelo, en Argentina un equipo del INTA, junto con el Instituto de Botánica del Nordeste y la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNNE, avanzó en un aspecto menos visible pero igualmente decisivo, la biología reproductiva de la planta. La investigación se enfocó en la biología reproductiva del arándano y analizó el desarrollo de las anteras y del polen en los cultivares Emerald y Snowchaser. El resultado más concreto fue una nueva clasificación de las flores, ya que uno de los principales aportes fue la identificación y descripción de siete estados florales, definidos a partir de características macroscópicas y validados mediante el análisis de la anatomía interna de las flores. Como explicó uno de los investigadores involucrados, comprender cómo se desarrollan los órganos reproductivos del arándano es clave para optimizar los cruzamientos y avanzar en programas de mejoramiento genético adaptados a las condiciones productivas locales. Para entender mejor por qué este dato es tan valioso conviene revisar cómo se organizan las etapas fisiológicas del cultivo hasta la cosecha, ya que la floración marca el punto de partida de todo el proceso que culmina en fruta comercial.

Un tercer frente de investigación, menos conocido para el público general pero central para la salud del cultivo, es el estudio del microbioma del suelo. Las plantaciones de arándano suelen mantenerse productivas durante muchos años, pero con el tiempo algunos campos comienzan a mostrar señales de declive. Los campos de arándano highbush pueden permanecer productivos durante décadas, pero los campos más antiguos tienden a mostrar una disminución en la salud de la planta y en el rendimiento. Investigadores han recurrido a la secuenciación genética para comparar el suelo de parcelas sanas con el de parcelas en declive, con el fin de identificar qué microorganismos están asociados a cada situación. Mediante secuenciación de operones ribosomales bacterianos y eucariotas de lectura larga, combinada con sondeo de isótopos estables, fue posible diferenciar los microbiomas en suelos de granjas de arándano de bajo y alto rendimiento. El propósito final de este tipo de estudios es práctico, pues este tipo de reporte puede utilizarse para mejorar la productividad y potencialmente detectar los agentes patógenos responsables u otros microbios perjudiciales. Otros trabajos han encontrado que la acidez del suelo se relaciona directamente con el vigor de la planta, ya que el pH de la rizosfera del arándano highbush fue inferior a 6.0 en el caso de plantas con buen crecimiento, y superior a 6.0 en el caso de plantas con crecimiento limitado.

A estos hallazgos se suma el trabajo de mejoramiento genético orientado a la adaptación climática. En México, investigadoras dedicadas a especies frutales trabajan en variedades propias del país, bajo la convicción de que crear variedades dentro y para el país representa una ventaja adaptativa frente a las seleccionadas en otros lugares. A nivel internacional, distintos programas de mejoramiento han respondido a los efectos del calor extremo introduciendo cultivares con menores requerimientos de frío y mayor tolerancia al calor, manteniendo firmeza, sabor y tamaño bajo estrés. Estos descubrimientos, sumados a otros hallazgos que rara vez llegan al público y que forman parte de las curiosidades diversas sobre este cultivo, confirman que el arándano, lejos de ser un cultivo ya completamente entendido, sigue siendo objeto de estudio activo en genética, reproducción floral y ecología microbiana del suelo.


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